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14 de octubre, Esther

(viene de 400palabras ) Ella me miraba desde la camilla, me miraba con aquellos ojos azules que quizá me hubieran hecho desear ser lesbiana si no hubiera sido porque me miraba desde la camilla y gritaba promete que no me harán daño, por favor promete que no me harán daño, me cogía de la mano y me miraba y miraba al techo un momento con aquellos abiertos, abiertos ojos azules que sin embargo no hicieron que el médico se fijase dos veces en ella antes de introducir la hipodérmica en algún punto indeterminado entre su estómago y sus piernas, algún punto, no sé dónde exactamente, porque yo no miré la aguja entrando y una pequeña gota de sangre saliendo, porque yo no era capaz de despegarme de sus ojos, y no podía parar de decir, Nikki, tranquila, Nikki, todo saldrá bien, como si fuera mi responsabilidad y como si ella estuviera segura de que era Nikki, qué nombre tan extraño, y como si fuera yo misma quien la hubiera llevado hasta allí, vestida, como estaba, de enfermera, de verde nuclear,...

Yogur

Sigo sin poder dormir. Me despierto en medio de la noche, y en casa sólo escucho el ruido del frigorífico, un ronroneo continuado que cuida de mis yogures. Me pregunto si la conservación de la especie será algo similar, si en este preciso instante alguien se estará levantando y comprobando que su pequeño planeta nos mantiene a una temperatura estable, ni mucho frío ni excesivo calor, excepto en los polos, ni muchas guerras ni excesiva paz, por lo menos per capita. Y no me refiero a Dios, me refiero a cualquiera como tú y como yo. Cualquiera que un día después de un atracón se cansa de yogures para siempre.

Las válvulas del tornado

para las chicas con peligro... Habías adquirido la costumbre de vender tu corazón todos los fines de semana. Y no es que a mí me molestase, porque siempre parecías recuperarlo todos los lunes. O te hacías uno nuevo con los restos de la lluvia, que para eso están llenos los amigos de alcantarillas que te recogen las aguas personales. El caso es que era inevitable ver venir el jueves por la noche y asomarse a tu habitación, y encontrarla preñada de libros de carnicería, chairas y trocitos rojos esparcidos por el suelo, contigo en medio decidiendo qué lote iba esa noche en el menú. Me mirabas de reojo, pasa, ayúdame a decidir entre la mitral y la tricúspide, cómo puedo colocar los ventrículos para que resulten más apetecibles. Luego te preparabas antes de salir: un poco de sonrisa junto al lacrimal, unas pestañas perfectas, unos puntos de maquillaje en las uñas para cuando llegase el momento de echar la mano al pecho. Que llegaba, claro, siempre había una mirada descarada escalándote el ...

Liquid

Sudó durante una semana entera. Después estuvo orinando tres días, tres noches y cuatro amaneceres, hasta que empezó a llorar una hora detrás de otra, una hora detrás de otra: casi dos semanas más en llanto. Por último, sangró abundantemente el resto del mes. Antes de morir miró todo el líquido, que había guardado en bañeras gigantes, y se dio cuenta de que ella no merecía tanto la pena. Pero las ganas de vivir ya se le habían secado.

Lea las instrucciones detenidamente antes de enamorarse

( Tribuna Universitaria, 15 Nov 04 ) El principio activo de este medicamento es desconocido por los laboratorios cerebrales, y sus ingredientes son extraídos bajo confesión por investigadores debidamente insensatos. Cada comprimido contiene 1,2 gramos de esperanza, 2 de cariño, 3,5 de pasión, 5 miligramos de cordura con leche y excipientes de sexo salvaje, caricias adecuadas, trenes de alta velocidad, buceadores mañaneros y vientres hinchados como las mañanas de domingo. En este envase, especialmente diseñado, se presenta en forma de comprimidos efervescentes que cuando llegan a la base del estómago producen un cosquilleo sideral y un atontamiento general. Si se continúa el tratamiento, después de unos días (cuya cantidad depende del paciente) se irán experimentando fases sucesivas de cielos, infiernos, borracheras y soleados días. Cada caja contiene uno, dos, cuatro o doscientos veintisiete comprimidos, dependiendo de la capacidad del consumidor para asimilar la carcajada. Advertencia...

Los bebés del Pacífico Oriental

(Tribuna Universitaria, 10Nov2003) (En algunas islas de Australasia es costumbre que los recién nacidos descansen en hamacas de tela sujetas a un par de palmeras y durante horas sean balanceados. Ese hábito adquirido al principio de la vida hace que no tengan miedo ni se mareen cuando, de niños y luego de adultos, pasen la mayor parte del tiempo subidos en canoas de mimbre buscando en mar abierto capturar peces para sobrevivir) Los bebés del Pacífico Oriental despiertan sin llorar mecidos por una madre cabello astrágalo que los mira desde ojos profundos. Toman con tres deditos los bordes de la hamaca preparatoria y asoman su niñez por encima de un mundo sólo compuesto de verde arena y amarillo coco. Cuando su pequeña curiosidad se cansa del horizonte preñado de azules sin venas ni semillas, sin rascacielos y sin guitarras, se dejan caer aún somnolientos para ser acariciados por el aletargado ir y venir del tiempo en sus cuerpos tiernamente soleados. Así será hasta que lleven el vaivén...